Antisemitismo, reacciones y Günter Grass

16/Abr/2012

El Observador, Ricardo Galarza

Antisemitismo, reacciones y Günter Grass

15-4-2012
El poema del Nobel despertó duras reacciones en Israel y a nivel mundial
RICARDO GALARZA ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
La última semana, el antisemitismo suscitó otra vez el debate a nivel internacional, un fantasma que lastimosamente no termina de abandonar algunas conciencias en Europa y otras partes del mundo. Ciertamente Uruguay tampoco está exento de ello, como lo demostraron esta semana los incidentes en el Palacio Peñarol, con cánticos antisemitas de una parte de la hinchada de Aguada tras el partido que su equipo perdiera a manos de Hebraica. Y más aun, la serie de comentarios antisemitas que varios publicaron luego en Twitter y que el periodista Leonardo Haberkorn recopiló en una entrada de su blog El informante bajo el título «Me sale el nazi», precisamente citando uno de esos comentarios en la red social.
Pero la controversia mundial sobre el antisemitismo vino por cuenta del reciente poema del Nobel alemán Günter Grass Lo que se debe decir, en el que condena a Israel por sus amenazas de atacar Irán entre otras cosas. El poema en prosa, publicado por el matutino alemán Süddeutsche Zeitung y reproducido esta semana por El Observador, al principio desató la polémica en las redes sociales con comentarios de rechazo y otros defendiendo el derecho de Grass a la libertad de expresión. Pero hasta ahí parecía llegar el asunto tras la publicación de los versos de marras.
Sin embargo, la airada reacción del gobierno de Israel y su decisión de declarar a Grass persona non grata y prohibir su entrada al país, junto con algunas acusaciones de antisemitismo desde Israel, fueron vistas como una exageración y provocaron una andanada de comentarios a favor de Grass y su derecho a la libertad de expresión.
Por otra parte, los escritores normalmente suelen salir en defensa de otros autores cuando estos son criticados por un gobierno a partir de sus ideas políticas. Pero en este caso, la Asociación de Escritores Hebreos en Israel condenó severamente a Grass por su poema y llamó a la International Pen y a toda la comunidad literaria internacional a hacer lo propio. «Antes de que los rastros de la esvástica se borraran de sus ropas, Grass se une a la cruzada contra el Estado de Israel», publicó la Asociación de Escritores Hebreos en un comunicado de prensa difundido a media semana, en el que hacía alusión al pasado del escritor como miembro de las SS nazi durante su juventud.
Destacados escritores israelíes se sumaron a la condena por su propia pluma: «El subconsciente de Grass necesita que Israel extermine a los iraníes; porque el día que Israel masacre a 80 millones de personas, Grass será finalmente declarado inocente en el juicio de la historia», escribió el aclamado escritor y dramaturgo Yehoshua Sobol en las páginas del Israel HaYom, el diario de mayor circulación en ese país. «Hitler y el Tercer Reich, cuyo uniforme vistió Grass, causó la muerte de solo 50 millones, y ahora Israel acabará con 80 millones de personas», agregó el intelectual israelí en su polémico artículo.
Este tipo de reacciones desde Israel -y en particular la del gobierno de Benjamín Netanyahu- son las que han desatado a su vez las reacciones en las redes sociales a favor de Grass en todo el mundo y han distraído la atención de lo verdaderamente debatible: que el autor alemán presentó una versión sesgada de la realidad, describiendo a Israel como un peligro «para la paz mundial» y a Mahmoud Ahmadineyad tan solo como un «fanfarrón». Por supuesto que tales afirmaciones están protegidas bajo su derecho a la libertad de expresión y en ningún caso deben ser censuradas; pero eso no las hace menos debatibles, contraponiendo otros argumentos de peso y sin descalificaciones personales.
Claro que hay que tener en cuenta (y acaso Grass debió haberlo sopesado) que el escritor alemán recién confesó su pasado nazi en 2006, en su autobiografía Pelando la cebolla, y varios años después de haber ganado el Nobel de literatura; por lo que varios de los que también lo han condenado estos días en las redes sociales han dicho que es un «hipócrita» -debido a su actual postura de izquierda- y un «cobarde».
Pero acusarlo ahora de antisemita y prohibir su entrada a Israel solo parece haberle dado la razón a Grass, que ya en su poema advertía que «el veredicto del antisemitismo» se endilga con suma facilidad por estos días.